Y su empresa ¿Tiene el Síndrome de Burnout?

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Visto y comprobado que aquellas empresas que cuidan el factor emocional de sus empleados son mucho más productivas que las otras, y a esta altura de la crisis, o nos ayudamos entre todos disfrutando del trabajo o nos amargamos hasta que echemos el cierre.

Aunque no voy a descubrir nada nuevo sobre cómo identificarlo, tratarlo y en qué medida nos puede afectar, sí es mi intención hacer hincapié en algunos  aspectos.

El primero y no por ello más  destacable, es que casi toda la literatura encontrada hace referencia en que existe una mayor incidencia de casos en los  gremios de la sanidad y la enseñanza. Quizá sea porque es donde hay más número de funcionarios y se pueden permitir denunciarlo…

El Síndrome de Burnout fue descrito por primera vez por el psicoanalista Freuder J. Heudenberger en 1973 y se define como una respuesta al estrés laboral crónico, integrado por actitudes y sentimientos negativos hacia las personas con las que se trabajan y hacia el propio rol profesional, así como la vivencia de encontrarse emocionalmente agotado.

Surge en aquellos individuos que en su voluntad por adaptarse y responder a un exceso de demandas y presiones laborales, se esfuerzan de un modo intenso y sostenido en el tiempo, con una sobre exigencia y tensión.

Es fácil caer en la tentación de que el Síndrome del Quemado es algo que depende de uno mismo, sobre todo a aquellos que no confían en los psicólogos y psiquiatras, que los hay, y muchos. Nada más lejos de la realidad, de hecho existen factores desencadenantes internos y externos y es aquí donde tenemos capacidad para mejorar nuestra gestión:

  1. La falta de percepción de capacidad para desarrollar el trabajo
  2. El exceso de trabajo, que conlleva a una falta de energía y de recursos personales para responder a las demandas laborales
  3. El conflicto de rol, y la incompatibilidad entre las tareas y conductas que se desarrollan con las expectativas existentes sobre el mismo rol.
  4. La ambigüedad del rol, incertidumbre o falta de información sobre aspectos relacionados con el trabajo (evaluación,funciones, objetivos…etc)
  5. La falta de equidad o justicia organizacional.
  6. Las relaciones tensas y/o conflictivas con los usuarios/clientes de la organización.
  7. Los impedimentos por parte de la dirección o del superior para que pueda desarrollar su trabajo.
  8. La falta de participación en la toma de decisiones.
  9. La imposibilidad de poder progresar/ascender en el trabajo.
  10. Las relaciones conflictivas con compañeros o colegas.

Todo esto se manifiesta   como un cansancio o agotamiento emocional a consecuencia del intento de modificar las situaciones estresantes, y ello nos lleva a una despersonalización surgida por haber fracasado frente a la fase anterior y a la defensa construida por el individuo para protegerse frente a los sentimientos de impotencia, indefinición y desesperanza personal.

Es aquí cuando llegamos al abandono de la realización personal. Atrás quedó la pasión por tu trabajo o empresa y éste pierde todo su valor.

Pero no queda aquí el tema: existen cuatro niveles clínicos de Burnout:

  1. Leve: quejas vagas, cansancio, dificultad para levantarse a la mañana.
  2. Moderado: cinismo, aislamiento, suspicacia, negativismo.
  3. Grave: enlentecimiento, automedicación con psicofármacos, ausentismo, aversión, abuso de alcohol o drogas.
  4. Extremo: aislamiento muy marcado, colapso, cuadros psiquiátricos, suicidios.

Dependiendo del nivel de afectación el sujeto necesitará o no asistencia médica.

Evidentemente uno de los problemas derivados de esta situación es la falta de rendimiento del trabajador, con lo que ello conlleva sobre todo en los tiempos en los que vivimos.

Existen empresas a las que perfectamente se les podría diagnosticar este síndrome; si vas a tomar café y te lo sirven de mala gana estando el dueño delante, di tu que el nivel es leve. Si al cabo de un año te enteras de que ha cerrado créete que llegó al nivel extremo…

Otro caso, muy común, lo encontramos cuando el superior, lo induce de forma intencionada. En este punto se mezclan el mobbing (para este caso, bossing) y el Síndrome de Burnout.

Ese superior que ve en ti un adversario; ese al que simplemente le caes mal por cualquier motivo absurdo, ese jefe que no quiere colaborar contigo, que te utiliza para conseguir sus objetivos… sí, ese tipo que cuando lee artículos como estos, simplemente piensa que son tonterías y mira para otro lado.

Ése, quiere quemarte para quitarte de en medio.

Normalmente actúa sólo, sigilosamente, como lo hace el mismo síndrome. De esta forma no será descubierto por estamentos superiores a él. Seguramente ya le habrás puesto nombre, y habrás intentado sin éxito toda clase de soluciones.

Estudiosos en la materia ya lo definen como una tipología de Vampiros Emocionales.

Esta es la realidad de la empresa; de nada servirá toda tu excelencia en la gestión, todo lo que has leído sobre autoestima y liderazgo ni escribir en tu magnifico blog,  si te encuentras con un personaje de estos. Que los hay, y muchísimos.

Pero no nos liemos, porque en un entorno de trabajo bien gestionado a nivel de recursos humanos, además del estrés causado por las bajas ventas (que siempre son pocas), existen protocolos muy sencillos para que estas situaciones no ocurran.

El objetivo es que, si la selección de personal está bien hecha (eso es lo primero), el personal rinda lo que debe de rendir y todos continúen navegando. Por lo tanto, si encontramos situaciones como la anterior, una de las primeras conclusiones que podemos deducir es que la gestión de recursos humanos es simplemente administrativa y que lo que pone en la web de la empresa simplemente queda bien.

Y para rendir, nada mejor que estar a gusto y feliz. Aquel empresario, responsable, supervisor o superintendente, que a estas alturas no sea consciente de la importancia del factor emocional en el trabajo, desde mi punto de vista, tiene un futuro incierto. Sí, aquellos que al plantearle el tema de motivación responden que no pueden pagar más y que no están para reírle las gracias a nadie…

Y hablo de coherencia en el liderazgo; de ser consciente de que la desidia, ambición, odio y poca cultura emocional puede llevar al suicidio a un empleado. A la destrucción de una familia de por vida. El tema es serio ¿no?

No hay necesidad de esto.

Ante la pregunta de por qué no se hacen los procesos correctamente, por qué ha ascendido el nivel de quejas de los clientes, por qué el rendimiento se ha situado en cotas “de supervivencia”, o por qué sólo se “arregla la tienda” cuando van a venir los jefes (no los clientes…) puede perfectamente haber detrás, un jefe de equipo, director regional o supervisor,e incluso propietario, completamente incompetentes, que sólo hacen para justificarse, demostrar la supuesta incompetencia de su “equipo”, dedicados a inducir quemados, y de forma indirecta, a quemar el negocio.

Y esto es muy básico…

…Pero se hace poco al respecto.

¿Le ayudo a hacerlo?

Jaime Sanabria

Foto: http://www.flickr.com/photos/potyike/4766986775/

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7 pensamientos en “Y su empresa ¿Tiene el Síndrome de Burnout?

  1. Pingback: Si tu vois, ma mère | Retales de retail

  2. Hola Jaime.

    Me acabo de suscribir a tu blog y a unos cuantos más. He podido acceder a este post. De verdad que en este caso solo escribo para felicitarte por la integridad y valentía que irradias en él. Te garantizo que voy a contribuir en mi humilde medida a difundirlo porque me ha emocionado.

    Gracias, abrazos y a seguir así.

    Pablo.

    • Pablo, me “sacas los colores”.
      Consideré el tema interesante y de muchísima actualidad, a pesar de lo antiguo que es.
      Curiosamente, éste es mi artículo más leído, lo cual nos indica la importancia del tema y la necesidad de información que existe.
      Y sigo en “mis trece” si alguien en la cadena de mando no tiene claro que el miedo ya no es el mejor elemento motivador, tarde o temprano cambiará de actitud.

  3. Jaime, acabo de descubrir tu blog.

    Tan real como cierto, por mi propia experiencia, si alguno se ve en esta situación, sal de la empresa, no vale la pena que quemes tu vida por mantener un puesto, cambia el objetivo no luches contra lo imposible, busca la salida y vete, aunque salgas desnudo, ya te vestirás.
    Sólo con pensar y moverte para salir, tendrás un sentimiento de liberación.
    Dejar un trabajo no es fácil, pero no hay dinero en el mundo que valga mas que tu felicidad.

    Recupera tu autoestima ya encontraras otra empresa en la que trabajaras con satisfacción,

    saludos a todos
    mariano.fernandez@b4gs.es

    • Me alegra que te haya gustado el blog!
      Consideré este Síndrome buen tema de estudio para retratar a empresas, por un lado y trabajadores por otro.
      Me quedo con lo que dices sobre dejar el trabajo: no hay dinero en el mundo que valga más que tu felicidad.
      Seguimos en contacto!

  4. Hola Jaime.

    Me gusta mucho tu publicación.
    La motivación no consiste sólo en aspectos económicos, si no en que los empleados se encuentren alineados con los objetivos de la empresa y vean reconocidos sus esfuerzos.
    Muy completo tu tratamiento.
    Saludos.

    • Gracias por tus palabras! Toda una sorpresa encontrarte por aquí.
      Lo más fantástico lo que comentas es que, al final se ve, y se nota en la cuenta de resultados. Pero como comento en el post; sólo si estamos con los colaboradores adecuados. La relación ha de ser siempre de reciprocidad.
      Seguimos hablando

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